ya no lo hacìa feliz: un saco, pantalones o corbatas, ya no.
cerca de noventa veces lo vì golpeado por su mujer.
esos destierros de la relaciones humanas, cuando un alma yace de tan vacia incomunicada.verano tras verano ignorada.
siempre me pregunte en que pensaba ofelia, los destinos que pretendia jamas realizables ni con toneladas del mejor maquillaje.
y asì seguian, juntos, malhumorados e increiblemente distanciados a una realidad comùn.
jueves, 16 de octubre de 2008
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